El viñedo más premiado de Sudamérica está en Mendoza. Y su secreto no está en la bodega

Durante décadas, el mundo creyó que los grandes vinos solo podían nacer en regiones históricas como Burdeos, Borgoña o la Toscana.

Hasta que un viñedo argentino empezó a cambiar esa historia.

A casi 1.450 metros sobre el nivel del mar, en Gualtallary, Valle de Uco, se encuentra el Viñedo Adrianna, considerado por muchos críticos internacionales como uno de los mejores viñedos del mundo —en 2023 fue votado #1 en los premios World’s Best Vineyards—. Desde allí nacen algunos de los vinos más premiados de Catena Zapata y, según su propia bodega, el viñedo con mayor cantidad de calificaciones perfectas de Sudamérica.

La pregunta es inevitable.

¿Qué tiene ese lugar que el mundo del vino no deja de premiar?

La respuesta empieza bajo la tierra

Mucho antes de que una botella llegue a una mesa, hay años de observación, investigación y paciencia.

Mientras muchas bodegas buscan perfeccionar sus vinos en la bodega, la familia Catena eligió recorrer otro camino: comprender el viñedo como un ecosistema vivo.

No solo estudian la vid.

Estudian los suelos, las piedras, los microorganismos, la altura, la radiación solar, las temperaturas y hasta las diferencias que existen entre parcelas separadas por apenas unos metros.

Porque en el vino, a veces, unos pocos pasos cambian por completo una historia.

White Bones y White Stones: dos vinos, pocos metros de distancia

Uno de los ejemplos más fascinantes del Viñedo Adrianna son sus dos Chardonnay más emblemáticos.

White Bones y White Stones nacen prácticamente uno al lado del otro.

Sin embargo, ofrecen perfiles completamente distintos.

¿Por qué?

White Bones crece sobre un suelo de origen aluvional y eólico, rico en restos calcáreos de fósiles marinos que dieron origen a su nombre —»huesos blancos»—. White Stones, en cambio, proviene de una parcela cubierta por piedras ovaladas blancas recubiertas de carbonato de calcio, que impiden el crecimiento profundo de las raíces y favorecen un drenaje óptimo.

La diferencia no está en la variedad.

Ni en el clima.

Ni en el enólogo.

Está en el suelo.

Y esa obsesión por entender el terroir es, probablemente, una de las grandes razones detrás de sus reconocimientos.

Cuando los premios son consecuencia

En el mundo del vino, obtener 100 puntos de un crítico como Robert Parker es un acontecimiento reservado para muy pocas etiquetas.

Catena Zapata lo consiguió con vinos como Adrianna Vineyard River Malbec, que recibió la máxima calificación de The Wine Advocate, reafirmando el prestigio internacional del Viñedo Adrianna.

Pero no fue un caso aislado.

Año tras año, distintas etiquetas de la bodega aparecen entre las mejores puntuadas por referentes como James Suckling, Vinous, Decanter, Tim Atkin y Wine Spectator.

Entre las más reconocidas se destacan:

  • Adrianna Vineyard River Malbec
  • Adrianna Vineyard White Bones Chardonnay
  • Adrianna Vineyard White Stones Chardonnay
  • Fortuna Terrae Malbec
  • Mundus Bacillus Terrae Malbec
  • Nicolás Catena Zapata
  • Catena Alta Malbec
  • Catena Alta Chardonnay
  • Malbec Argentino

Más que una colección de grandes vinos, representan distintas maneras de interpretar un mismo origen.

Ciencia, vino y una mirada distinta

En 1995, Laura Catena creó el Catena Institute of Wine, un centro de investigación dedicado exclusivamente al estudio de los vinos de altura argentinos.

Su objetivo nunca fue fabricar vinos para obtener altos puntajes.

Fue comprender por qué determinados lugares producen vinos extraordinarios.

Hoy ese trabajo se desarrolla junto a investigadores, agrónomos, geólogos y especialistas que analizan cada detalle del viñedo para seguir descubriendo el potencial del terroir argentino.

Quizás allí radique una de las mayores diferencias de Catena Zapata.

No solo elabora grandes vinos.

También produce conocimiento.

Mucho más que medallas

Los premios impresionan.

Los 100 puntos también.

Pero quizás el mayor reconocimiento de Catena Zapata sea haber cambiado la forma en que el mundo mira al vino argentino.

Demostró que Mendoza podía sentarse en la misma mesa que las regiones más prestigiosas del planeta.

Y que un gran vino no nace únicamente del talento del enólogo.

Nace del respeto por el lugar donde todo comienza.

Una copa también puede contar una historia

En NOSTER Representaciones Comerciales creemos que detrás de cada gran etiqueta hay mucho más que una ficha técnica.

Hay personas, decisiones, investigación, paisaje y tiempo.

Conocer esas historias también forma parte de disfrutar el vino.

Porque una botella puede ganar cien puntos.

Pero lo que realmente permanece en la memoria es el lugar del que proviene.

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